martes, 21 de julio de 2015

El derecho de un niño a ser lo que realmente es

Fuente: Pagina 12

La periodista Marta Dillon, su pareja, la cineasta Albertina Carri y el diseñador Alejandro Ros recibieron del Registro Civil porteño la partida de nacimiento del hijo de los tres, Furio. Con el próximo Código Civil no se podrá obtener.

Por Carlos Rodríguez
“Esto es un triunfo, es cierto, pero es una cuestión legal, un papel, lo importante es el vínculo familiar, lo importante es que soy el papá de Furio y eso ya estaba”, le dijo a Página/12 el diseñador Alejandro Ros. De esa forma se refirió a la rectificación de la partida de nacimiento de su hijo Furio, que ahora reconoce al padre y a sus dos madres, la periodista y escritora Marta Dillon y la cineasta Albertina Carri. Tanto Ros como Dillon expresaron, de todos modos, su satisfacción por el reconocimiento de la triple filiación de Furio Carri Dillon Ros, la primera que se ha logrado con mucho esfuerzo en jurisdicción porteña. La decisión del Registro Civil de la ciudad de Buenos Aires “les puede servir a otras familias en la misma situación y puede reabrir la discusión, sobre este punto, en relación con el nuevo Código Civil”. Cuando entre en vigencia, el nuevo Código sólo dará aceptación a la doble filiación.

Ros admitió que la obtención de esta triple filiación “es un triunfo, un mojón donde se pueden apoyar otras familias que se encuentran en nuestra misma situación, de manera que nos alegra mucho, pero lo que quiero decir es que para mí, en lo personal, en lo que hace a los sentimientos, lo más importante es ser el padre de Furio y tener la relación familiar que tenemos”. Dillon, Carri y Ros retiraron ayer por la mañana, del Registro Civil porteño, en Uruguay y Viamonte, la nueva partida de nacimiento de Furio, su hijo de 6 años.

“No sé cuándo conocí a Alejandro, pero empezamos a trabajar juntos en 1998 –dijo Marta Dillon, editora del suplemento Las 12– y a hacernos amigos enseguida, al ritmo de la rutina de cierres semanales, ideas de tapa, horas pasadas frente a la computadora y aventuras y secretos compartidos. Cuando en 2005 conocí a Albertina y me enamoré a primera vista, a primer roce de piel, él fue quien me aconsejó usar mensajes de texto para conectarla –todavía no eran una antigüedad como ahora, ni siquiera se usaban tanto– y gracias a esa posibilidad mediada de reclamarla es que empezamos a vernos y terminamos locamente enamoradas, viviendo juntas y haciendo una unión civil con vestidos de fiesta y ramos de boda en mayo de 2006. Después de ese trámite, fue Alejandro el que celebró la ceremonia pagana frente a nuestros amigos y amigas para unirnos frente a todxs.

Con una sonrisa, Ros recordó el momento en que Marta Dillon le preguntó: “¿Querés ser el padre de nuestro hijo?” Su primera reacción fue un “puede ser”, pero muy pronto dio su respuesta afirmativa, dada la muy cercana relación que tenía con la pareja formada por Dillon y Carri. “No lo pensé mucho porque, en realidad, no tenía nada que perder y todo para ganar”. Esto era así porque, incluso, “Marta me dijo muy claramente que podía optar por la posibilidad de no establecer ningún vínculo con el niño”.
El acuerdo quedó, al principio, en esos términos, pero aunque Ros no había pensado en ningún momento en tener hijos “cuando Furio nació ya asumí como padre y todo fue una felicidad compartida”. Ros recibe a su hijo, en su casa, todos los jueves y un fin de semana de por medio. “A veces nos vamos de viaje con Furio, otras veces nos vamos de viaje los cuatro.” Furio empezó la escuela primaria y tiene “una muy buena relación con todos sus compañeritos, es un niño que disfruta mucho”.

Dillon explicó que “cuando Albertina y yo decidimos tener un hijx, después de mucho conversar, acordamos que no sería con donante anónimo. Nuestras familias fueron diezmadas por la dictadura, las preguntas sin respuesta nos pesaron mucho en nuestra infancia y no queríamos heredar una a nuestrx hijx, que todavía no sabíamos que sería Furio. Y volvimos a pensar en Alejandro y dos años después el sueño se concretó, sin intervención médica, a través de una inseminación que tuvo lugar entre nuestras caricias de amantes. Alejandro se convirtió en el padre de nuestro hijo, el hijo de las dos. No sólo porque lleva en la sangre las cadenas de adn que él y Albertina le heredaron sino porque además desde que nació Furio, en nuestra casa, estuvo presente, reclamando tiempo con él, cuidándonos también a nosotras a veces, peleando con nosotras otras tantas veces, acordando escuelas, tratamientos homeopáticos, decidiendo sobre el acompañamiento psicológico de Furio, compartiendo la crianza con días fijos de visita y cuidado. Para todas las personas que nos conocen, las instituciones a las que tenemos que recurrir, lxs profesionales, lugares de recreación y formación alternativo; para los amiguitos y amiguitas de Furio, sus papas y sus mamás, nuestro hijo tiene dos mamás y un papá. Nada más fácil de explicar, nada más fácil de entender para otrxs niñxs; apenas se quejan a veces de la suerte que tiene Furio y reclaman para ellos también una mamá extra o al menos un papá presente. Por esto es que reclamamos que esta voluntad de los tres de cuidar, criar, acompañar a crecer, que nuestra voluntad procreacional sea reconocida. Que los derechos de herencia y protección, de filiación en relación a las familias de los tres sea reconocido legalmente. Que su derecho a la identidad sea protegido por el Estado y reconocido a todos los efectos administrativos que la vida civil demande. Que el derecho superior de este niño de seis años esté por encima de cualquier otro prejuicio, creencia preestablecida o limitaciones legales”.

Ros, por su parte, se refirió también al cambio que significará, para padres que aspiren al reconocimiento de la triple filiación, lo que establece el nuevo Código Civil, que permite sólo la doble filiación. “Yo creo que eso es algo que con el tiempo se va a cambiar, porque además no creo que haya muchos casos y es un derecho para todos los que aspiren a lograr lo mismo que conseguimos nosotros.” Estimó que es posible que “haya padres que se presten (para aportar su semen), pero que no quieran asumir el rol paterno en su real dimensión”.

Admitió que él, al principio, pasó por las mismas dudas “por eso me alivió que Marta me dijera que podía no asumir el vínculo, pero después no pude quedarme al margen y asumí la paternidad, aunque nunca había pensado antes en esa posibilidad”. Hoy dice que la experiencia de ser padre que está viviendo con Furio “es increíble, es una maravilla, es relinda la relación que tenemos con Furio, es algo que me llena de felicidad”.

Marta Dillon señaló que el caso de su familia “puede servir para otros que estén en la misma situación, pero deberían presentarse ya para conseguir lo mismo”. En declaraciones a la prensa dijo que las dos madres eligieron la disposición de los tres apellidos que lleva Furio de hoy en más: “Carri Dillon Ros; no hay prioridad para el padre”. Agregó que para Furio el de ayer fue “un día superimportante para la diversidad de nuestro hijo. Tiene 6 años, está en primer grado y es importante que sea reconocido por el Estado. Tiene una familia, hermana, abuelo por parte de Alejandro; un vínculo legal y amoroso con tíos y sobrinos. Esa es la familia que lo trajo al mundo. Es un derecho superior de este niño, nuestro hijo, ser reconocido por lo que es”.

El presidente de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), Esteban Paulón, destacó el “proceso maravilloso de ampliación de derechos” que atraviesa el país al saludar la rectificación de la partida de nacimiento del hijo de Dillon, Carri y Ros. “Nuestro país vive en este tiempo un proceso maravilloso de ampliación de derechos. Hoy es una alegría poder saludar a Furio en su reconocimiento de triple filiación, y damos un paso más hacia la consolidación de una sociedad que reconoce y protege todas las formas de familia”, afirmó Paulón.

“Sin dudas estamos abriendo una puerta hacia un país mucho mejor, con más felicidad y que garantice el derecho de todas y de todos a formar familia y vivir en plena libertad”, agregó el dirigente. Por su parte, la titular de la Defensoría LGBT, Flavia Massenzio, coincidió en que “siempre es una alegría avanzar en el reconocimiento a la realidad familiar de cada niña y niño. Esto persigue y se encuentra guiado por el principio rector del interés superior del niño, interés que por imperio constitucional debe ser respetado y aplicado”.

Según Massenzio, “la petición de reconocimiento de paternidad de ninguna manera contradice una filiación anterior, sino que por el contrario la completa. No se pretende desplazar a las madres que ya han efectuado el reconocimiento, sino completarlo, adicionarle el reconocimiento del padre”.

Marta Dillon y Albertina Carri se conocieron en agosto de 2005 y se enamoraron. Luego de la promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario se casaron y le propusieron a Alejandro Ros que fuera el padre biológico del hijo de ellas, que de ahora en más llevará los tres apellidos.