sábado, 17 de septiembre de 2016

Argentina retenida en Egipto denunció que por ley de ese país es "propiedad" de su marido

Carolina Pavón dijo que hace 9 meses que no ve a sus hijas aquienes "le lavaron la cabeza".
Carolina Pavón, la mujer que no puede salir de Egipto, afirmó hoy que por la legislación de ese país es "propiedad" de su marido, y contó que sus dos hijas no quieren volver a la Argentina porque "para ellas es un infierno pagano, de cristianos, donde la gente toma alcohol y come cerdo".
Pavón, que no puede abandonar el país africano ni ver a sus dos hijas, de 7 y 11 años, contó que conoció a su esposo, Mahmoud Mohamed Ahmed Tarfa, en 2003, mientras estaba de vacaciones en Egipto y un año después se casaron en la ciudad de Alejandría.
La mujer contó que solo el primer año tuvieron "una relación normal", pero tras la llegada de su primera hija y su decisión de llevar a vivir con ellos a Egipto a su abuela, que fue la persona que la crió, "comenzaron las agresiones de todo tipo" que "nunca se terminaron".
"Mis hijas veían el maltrato y llegaron a decirme: 'mami, soñé que te cortabas las venas'", reveló Pavón, quien sostuvo que las menores "sufrían maltrato psicológico" por parte de su marido.
Frente a esta situación, contó que decidió hacer "abandono de hogar" porque "no daba más", con la intención de llevarse a sus dos hijas a la Argentina o de irse sola, pero poder regresar a Egipto cuando quisiera visitar a las dos nenas.
Presa en Egipto
"Él me puso una restricción, así que no puedo salir del país y tampoco puedo trabajar. Si me localizan por las calles me pueden llevar a su casa porque según la legislación de acá, el marido es propietario de la mujer", señaló.
La mujer de 39 años expresó que puede mantenerse en ese país "gracias a la ayuda de una familia amiga" que la hospeda y que prometió ayudarla para que pueda avanzar en el divorcio y así poder salir legalmente del país para luego poder regresar a ver a sus hijas.
"Lavado de cabeza"
Sobre la posibilidad de que las menores vuelvan con ella al país, contó que las niñas "detestan Argentina porque lo creen un infierno pagano, de cristianos, donde la gente toma alcohol y come cerdo, donde se van a contagiar algo que las va a mandar al infierno".
"Tienen metida la religión muy fuerte, les hicieron un lavado de cerebro muy grande", manifestó Pavón, quien contó que los cuatro vivieron en la Argentina en 2013, durante un año y medio, pero las nenas "no se adaptaron y decían que se querían suicidar porque allá era el infierno".
La mujer oriunda de Misiones agregó que mientras vivió en este país, su marido "siempre se sintió incómodo" porque "él sentía que perdía poder" acá sobre ella "porque las mujeres en Argentina tienen derechos, así que para él todo era sumamente peligroso".
Pavón también indicó que nunca se adaptó a la religión musulmana, pero cuando llegó a ese país enseguida le "pusieron un trapo en la cabeza" y le empezaron a decir que "tenía que rezar, que tenía leer el Corán" y como no le "nacía hacerlo" le empezaron a decir "no sos buena para nada, no sos competente".
A la espera
"Mi interés hoy es irme a la Argentina y poder volver a ver a mis hijas con la esperanza de que algún día ellas me digan 'nos queremos ir con vos'", enfatizó.
Desde Posadas, la madre de Carolina dijo que le había aconsejado "un millón de veces" a su hija "que no se fuera" tras su pareja y sus hijas, aunque expresó su confianza de una pronta solución del caso.
En declaraciones radiales, Aída Pavón expresó que habló con Carolina y le comentó la repercusión de su caso en Argentina, donde la Cancillería les aseguró que "tiene protección y que no corre riesgo su vida".
La mujer expresó su confianza de que "la situación se resolvería en unos cinco días, porque hay muy buena relación entre los dos países", citando a funcionarios de la representación internacional de la Argentina, a quienes no identificó.
Fuente: La Voz del Interior
Fecha: 07/09/2016 - Región: Internacional